La villa, declarada conjunto histórico-artístico,
conserva aún hoy ese carácter
aristocrático y señorial
que la ha caracterizado desde antaño.
Con una excelente arquitectura popular
del s. XVIII y múltiples
ejemplos de casonas solariegas blasonadas
esta villa costera, también
conocida con el nombre de “Villa
de los Arzobispos” posee el
encanto y el sosiego que hacen de
ella el lugar ideal para disfrutar
de una estancia única y agradable.
En la villa, repleta de plazas
y rincones empedrados, hay algunos
edificios singulares; El Palacio
de Sobrellano, la Universidad Pontificia,
El Capricho" de Gaudí,
exquisita muestra del genial arquitecto
catalán Don Antonio Gaudí.